Los setos de coníferas se plantaron por miles en las casas y comunidades del área metropolitana hace unas décadas: crecían rápido, tapaban y eran baratos. Hoy muchos de esos setos están llegando a su límite, y cada verano seco lo deja más claro. Estas son las causas que nos encontramos, de la más común a la menos.
1. Poda en madera vieja
Es la causa más evitable. El ciprés, la arizónica y la tuya no rebrotan de la madera marrón, sin hojas. Si en una poda se corta más allá de la parte verde para «reducir» el seto, ese hueco se queda pelado para siempre. Es muy típico después de años sin podar: el seto ha crecido un metro de ancho, alguien lo recorta de golpe y aparece la pared marrón interior.
Cómo reconocerlo: el tramo marrón coincide con la línea de poda, las ramas están vivas si rascas la corteza (verde debajo) y no avanza con el tiempo.
¿Tiene arreglo? No se vuelve a llenar. Se puede disimular dejando crecer las ramas de alrededor, o plantar delante.
2. Sequía y calor
Un seto de coníferas con raíces superficiales, en una jardinera estrecha junto a un muro caliente, lo pasa muy mal en veranos largos. Las restricciones de riego de los últimos años se han notado en muchos setos de la zona.
Cómo reconocerlo: el color va pasando a gris apagado y luego a marrón de forma bastante uniforme, primero en la parte más expuesta al sol o junto al muro. Las ramillas se rompen secas.
¿Tiene arreglo? Si todavía queda verde en la mayor parte, un riego profundo y espaciado (no un poco cada día) y una capa de acolchado en la base ayudan a que el otoño lo recupere. Un goteo bien regulado es la solución a medio plazo.
3. Hongo del chancro (Seiridium)
Afecta sobre todo al ciprés común y a la arizónica. El hongo entra por pequeñas heridas y va estrangulando ramas.
Cómo reconocerlo: ramas sueltas que se secan de golpe, de color rojizo, repartidas por el seto como si alguien las hubiera pintado. En la corteza de la base de esas ramas se ven zonas hundidas, a veces con resina. El daño salta de una planta a otra.
¿Tiene arreglo? Se puede frenar cortando las ramas afectadas bastante por debajo de la zona dañada, desinfectando la herramienta entre corte y corte, y retirando los restos (nunca triturarlos y dejarlos al pie). Si el hongo ya ha entrado en el tronco principal de una planta, esa planta está perdida y conviene sacarla antes de que contagie al resto.
4. Raíz podrida por encharcamiento
Más habitual en la tuya. Pasa en jardineras sin drenaje, en setos pegados a una bajante o cuando el riego automático lleva meses con un gotero roto que no para.
Cómo reconocerlo: se seca la planta entera de abajo arriba, a menudo una o dos seguidas, y la tierra está húmeda aunque no haya llovido. La corteza de la base se desprende con la uña y debajo está oscura.
¿Tiene arreglo? La planta afectada, no. Pero hay que corregir el agua antes de replantar en ese hueco, o volverá a pasar.
Cuándo ya no merece la pena
Si más de la mitad del seto está seco, o el chancro está en varios troncos, recuperar el aspecto original lleva años y a menudo no llega. En estos casos solemos recomendar arrancar y replantar con otra especie. También hay un argumento de seguridad: un seto seco de coníferas pegado a una casa arde con mucha facilidad.
Con qué sustituirlo
No hay un reemplazo perfecto que crezca igual de rápido y sea igual de estrecho, pero sí buenas opciones para el clima de Badalona:
- Pitosporo. Denso, admite poda y aguanta cerca del mar.
- Laurel (Laurus nobilis). Muy resistente a sequía una vez establecido, forma una pared compacta.
- Eleagno. Rápido y tolerante con viento y sal.
- Durillo (Viburnum tinus). Autóctono, con flor en invierno, para setos de altura media.
- Fotinia. Brotes rojos muy decorativos; necesita algo más de agua que los anteriores.
- Celosía o valla con trepadora (jazmín estrellado, por ejemplo) si el espacio es muy estrecho y lo que se busca es tapar vistas.
El mejor momento para replantar es el otoño: la planta enraíza con las lluvias y llega al verano mucho más fuerte. Plantar un seto nuevo en junio casi obliga a regar a diario el primer verano.
Lo que cuesta
Como horquilla orientativa, arrancar un seto viejo de coníferas y retirar raíces y restos suele moverse entre 15 y 35 € por metro lineal según altura y acceso, y la plantación nueva depende mucho del tamaño de planta elegido. Tienes nuestros precios de trabajo en tarifas.
Si no tienes claro qué le pasa a tu seto, mándanos fotos de cerca de las ramas secas y de la base. Muchas veces se ve a la primera. Los trabajos de poda y sustitución los hacemos en jardinería y poda, y el riego por goteo para el seto nuevo, en riego automático.
Publicado el por el equipo de Jardinero Badalona.